LA DECISIÓN
Él no quería que, llegado el momento, le alargaran la vida de forma artificial. Ella no podía soportar la situación y se negaba a escucharle. Cuando le ingresaron inconsciente, el médico quiso saber cuál sería su decisión y entonces ella tuvo que sentarse, y con los codos apoyados en las rodillas, las manos sujetando sus mejillas y la cabeza baja, se dio cuenta de que no podría hacerlo y se vio a sí misma pequeña, muy pequeña, y ya no quería ser mayor, ni estar allí…sólo quería poder hablar con su padre y permanecer un rato, un rato largo, abrazada a él. Pero ya no era posible, porque el tiempo se acababa.
Y cuando llegó el momento, el médico salió de la U.C.I. y se la encontró sentada en la sala de espera:
-El tiempo se acabó, tiene que decirme lo que ha decidido.
Sus palabras rebotaron en su cabeza impidiéndole escuchar y, entonces se tomó un instante, respiró profundamente, alzó la cabeza y le miró a los ojos, y supo que daba igual lo que ella fuera o no fuera capaz de hacer, y lo hizo.
lunes, 12 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario