Nunca sabré
Nunca supe, y probablemente nunca llegaré a saber, que oscuros sentimientos anidaban en ti, que te hacían capaz de darme tanto en algunos momentos y hundirme hasta lo más profundo en otros.
¿Me querías? ¿Me odiabas? ¿Me querías y me odiabas?
Ahora, cuando te recuerdo, oscilo entre sentirte ángel o diablo, maravillosa compañera, interlocutora perfecta con la que compartí hasta la más profunda de las intimidades, o agresora que humilla, déspota insensible que desatiende y chupa la sangre hasta dejarte seco.
¿Quién eres en realidad? ¿Cuál de las dos?
Busco siempre una imagen coherente, consistente, y nunca lo consigo. ¿Qué provocaba que pasaras de una posición a otra, repentina, sorprendentemente, dejándome sin palabras para reaccionar? ¿Cómo puede alguien transformarse de esa manera?
¿Realmente no te dabas cuenta del daño que hacías?
“Creer que el cielo en un infierno cabe”, eso es amor según Lope. ¿Qué clase de cielo busqué yo? ¿Con qué infierno pensé que podía conjugarlo?
Y en el futuro ¿qué hacer? ¿Debería dejar mi orgullo a un lado y rescatar esa parte buena que me cautivó, ahora que ya no te necesito? ¿O quizá sea preferible guardarme de que en algún momento puedas volver a dañarme, aunque yo me sienta fuerte?
Tampoco se si en realidad mereces la pena.
Me quedaré siempre con la duda, porque no comprendo tus secretos.
sábado, 24 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario