miércoles, 28 de mayo de 2008

RELATO 25

Haciendo de James Dean toda la noche

La Policía dice que las tuercas debían estar mal apretadas y que por eso se salió la rueda. No sé cuántos huesos rotos. Una momia, desde luego.
La prima de Luis, le gustaba, lo sabía, que me lo decían sus ojos que me comen. Me la encontré a la vuelta del trabajo y me miró con su chicle de fresa y me clavó.
En el bar del Toni, tres o cuatro güisquis. A James Dean te pareces, me dijo en el tercero. De allí a la cama de dos por dos, un antojo de mi Antonia.
Antonia de turno de noche.
Le dije que no lo menos seis veces y mejor en mi coche flamante, pero que lo tenía metido la tipa de qué manera en la cabeza.
Dejé la ventana abierta todo el frío, que se llevara el olor a fresa, y cuando volvió mi Antonia y se metió en la cama, allí no había habido nadie más que yo. Pero algo me quedó en el estómago, un nervio nuevo.
A Antonia no le gusta la prima de Luis, desde el colegio, dice.
Le digo que a mí también me parece una fulana. Porque mi Antonia es muy especial, como si la hubieran educado en un colegio de monjas.
La dejé dormida plácida y desparramada en la cama, su alma tranquila. Mi cabeza en su resaca, sin dejar ni un cachito para la culpa, y el nervio nuevo sin poder salir a desahogarse.

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