Son cincuenta y ocho dólares con cincuenta señora Espere un segundo por favor dice ella mirando de reojo a la pequeña que la acompaña y volteando el bolso para buscar el monedero bajo la mirada impasible distante desdeñosa de la cajera que sólo mueve los labios al ritmo de la goma de mascar Perdone señorita pero no se qué ocurre no encuentro el monedero Mama estoy cansada vamos ya a casa Espera cariño que tenemos que pagar a esta señorita tan simpática pide suplica forzando una imposible sonrisa sin parar de revolver entre los mil inútiles opacos objetos del bolso Señora otros clientes esperan Sólo un segundo señorita debe estar por aquí he debido olvidarlo quizás lo extravié Se siente mal se quiere morir mira a su hija Mamá quiero volver a casa Es un momento cariño Entonces recuerda el billete de diez dólares que guardó en su bolsillo aquella misma mañana Respira Ahora el pensamiento parece más ordenado sospecha sabe que le han robado La niña la mira y por primera vez percibe ve en los ojos de su madre la impotencia ante la maldad Sólo me llevaré el pan y la leche
A quien telefoneas mami Ahora no cariño necesito anular las tarjetas Es que tengo algo para ti Ahora no cariño por favor y la pequeña abre su manita y como pétalos ajados de rosa florece el pequeño infantil secreto tesoro de unos arrugados billetes incontantes e insonantes Te quiero.
viernes, 9 de mayo de 2008
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